En el Umbral



Desde aquella primera sacudida, él empezó a buscar la salida. Se sujetó con fuerza a la cuerda que lo había mantenido vivo desde que alcanzaba a recordar y comenzó a arrastrarse a través de aquel pasadizo. No entendía ni cómo ni cuándo había llegado a ese lugar pero la humedad de aquel túnel, que antes ni siquiera notaba, ahora se hacia sofocante, pegajosa y le costaba trabajo respirar.
Cuando finalmente vio la desembocadura, sintió miedo, sabía que no podía quedarse ahí más tiempo pero la sola idea de cruzar al otro lado le helaba la sangre.
Los sonidos detrás del pasadizo se incrementaron, escuchó gritos desgarradores y una luz blanca e intensa lo obligó a mantener los ojos cerrados.
Ahí, en el brillante umbral del conducto, reflexionó un momento y comprendió que a partir de ese instante nada volvería a ser igual. Tomó la cuerda con ambas manos y la enredó alrededor de su cuello, empujó con fuerza hacia la estrecha salida y decidió morir antes de nacer.