La Búsqueda


El grupo de científicos y hombres de fe finalmente había quedado conformado y todos tenían un solo objetivo, encontrar de una vez por todas a Dios.

Los gobiernos del mundo habían aportado los recursos económicos para solventar el multimillonario proyecto y todos confiaban en que el resultado de éste acabaría por unificar a los hombres.
Seleccionaron el Monte Sinaí como centro de operaciones y ayudados por un poderoso telescopio y coordenadas calculadas por Rabinos a través de la Cábala Judía, dieron inicio a la monumental tarea. Antes de empezar, el líder del grupo se llevó la mano derecha al pecho, suspiró profundamente y se asomó al telescopio, ajustó el aparato y echó un ojo al infinito.
Lo primero que observó fue una enorme nube de polvo y gases de color ocre, se internó más en la oscuridad del cielo y localizó ahí una pequeña esfera azul que giraba vertiginosamente, se acercó para inspeccionarla y en su interior descubrió una enorme roca con una construcción metálica en la cima, dirigió la mirada hacia aquel pequeño edificio y halló en una de sus caras una ventana en cuyo interior había un grupo de hombres y en el centro de todos ellos encontró a uno asomado a través de un telescopio con la mano derecha colocada en su pecho.

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Punto Blanco


A través de la ventana frontal de la nave, uno de los pilotos alcanzó a divisar un pequeño punto blanquecino que definitivamente no era una estrella. La mancha viajaba lentamente surcando el espacio y sólo cuando estuvo lo suficientemente cerca, pudo observar que se trataba de un cubo y que éste se encontraba cubierto por una gruesa capa de hielo sin ningún medio de propulsión, aparente. De inmediato notificó el descubrimiento al resto de la tripulación y ésta procedió a la captura de aquel extraño objeto.
Una vez dentro del vehículo espacial, el cubo fue objeto de innumerables pruebas, todos lo observaban con una profunda mezcla de curiosidad, temor y ansiedad, ¿De dónde venía?, ¿Qué contenía?, ¿Qué querían decir aquellos extraños trazos plasmados en la placa metálica que cubría su cara superior?
Cuando todos los experimentos le fueron aplicados, la tripulación de la nave concluyó que era un objeto totalmente inofensivo y procedió a abrirlo. Los temores y las esperanzas de todos a bordo se hicieron realidad al descubrir que en el interior del Cubo se encontraban los restos de dos pequeños seres, cada uno de ellos llevaba en el pecho una placa plateada con una impresión, aparentemente fotográfica, que mostraba una serie de estrellas y de constelaciones. Poco a poco el grupo de pilotos y demás miembros de la nave, empezaron a notar con cierta familiaridad que las estrellas de las placas metálicas eran exactamente las mismas que se veían desde casa pero que el mapa estaba invertido, de alguna manera la referencia de esas constelaciones se encontraba del lado opuesto al que ellos estaban acostumbrados a ver.
-No debe estar muy lejos de nosotros el hogar de estas criaturas. Atinó a decir uno con aire de notable alegría.
Los siguientes días los dedicaron a examinar el resto de los jeroglíficos que contenían las placas. La información que se iba obteniendo, se fue insertando en la computadora principal de la nave en busca de más respuestas. De alguna manera estaban convencidos que los incomprensibles trazos de las placas eran la referencia del origen del Cubo y de su invaluable carga.
-Quizá no nos toque a nosotros descifrar este mensaje- Dijo uno mientras el resto de la tripulación contemplaba azorada aquellos signos:

U.S.A. NEPTUNE IV,

May 15th , 2290